ABANDONO RURAL - Ricardo Delabat Photography

EL ABANDONO RURAL

Desde mi punto de vista, los lugares abandonados tienen un encanto fotográfico especial. Veo en ellos una gran fotogenia. Sin embargo si pensamos detenidamente en la razón del abandono, por qué se produjo, cómo ocurrió, qué llevo a sus moradores a dejar atrás tanta vida y tanta historia, viéndolo así estos lugares pueden llegar a tener también un punto depresivo. Pensemos en tantos y tantos pueblos abandonados que salpican la geografía española, especialmente marcado en regiones como la Vieja Castilla, Galicia, Asturias, Aragón. Cada vez que he encontrado uno de estos despoblados, lo inmediato ha sido liarme a hacer fotos y fotos, muchas fotos, de los restos que aun quedan en pie de casas, iglesia, corrales, cementerio, etc. Disfruto buscando el mejor encuadre, la mejor luz, la técnica optima en cada disparo esperando conseguir unos resultados al menos aceptables. Pero una vez realizado mi particular reportaje fotográfico, no puedo evitar que mi imaginación flote y pienso en aquellas gentes que tiempo ha decidieron dejarlo todo, su casa, su pueblo, la historia de su pueblo y la historia de su familia. Intento ponerme en su lugar, imaginando los tristes sentimientos y el gran pesar que debieron de sufrir los últimos en salir del pueblo, muy posiblemente ligeros de equipaje, abandonándolo todo a su suerte y al implacable paso del tiempo. En muchos de los despoblados que he visitado aun pueden verse restos de muebles y enseres, pesada carga que nadie se llevo, ni siquiera los múltiples saqueadores y expoliadores del abandono puesto que era tal su estado que los hacia de todo punto inservibles.

Sobre el abandono rural he podido ver que hay múltiples blogs y paginas web dedicadas a este apasionante tema, pero de todos los que he visitado últimamente, que no han sido pocos, querría destacar especialmente un blog que se llama lospueblosdeshabitados en el que su autor  Faustino Calderón hace una detallada descripción de muchos pueblos abandonados en diferentes regiones españolas, acompañando cada texto con unas estupendas fotografías. Os recomiendo desde aquí una detallada visita de este blog. 

REFLEXIÓN PERSONAL

Recuerdo haber hecho parada en algún pueblo de Soria y haber visto a través de alguna ventana sin cristales ni cortinas, tazas y platos rotos tirados por un destrozado suelo, muñecas tuertas y mancas, desvencijados carritos de bebe sin ruedas, sillas a las que les faltaba alguna pata que algún vagabundo de paso debió usar para encender el fuego con el que calentarse algo que comer y combatir el intenso frió de la noche de los campos sorianos. En una de las esquinas de lo que un día, posiblemente no muy lejano, debió de ser la cocina de esa casa, hoy ruinosa y triste, pero que antes fue, seguro, calida y acogedora estancia, se apreciaba el negro del hollín desprendido por esa hoguera que algún vagabundo hizo. Esa estancia en que la abuela guisaba en una recia cocina de carbón esos deliciosos platos de cuchara hechos a fuego lento, al amor de la lumbre, tan apetecibles en invierno e incluso en verano. Y mientras la abuela, con un cucharón hábilmente tallado en madera de olivo o encina, removía el guiso para que no se pegase en el fondo de la olla, su hija entraba corriendo de la calle, aterida de frío tras coger lo poco que había sacado ese día del huerto familiar, alguna berza, algún nabo, alguna patata, en fin suficiente para poder seguir tirando. Agricultura de subsistencia y persistencia. Dejando las verduras en la mesa de la cocina, esa aterida madre daba un beso a su hija que, mientras oía sin escuchar las monsergas de su abuela, jugaba sin parar con esa muñeca que yo vi tuerta y manca, pero que algún día fue bella y maravillosa. Era preferible tener que oír ese soniquete característico de la abuela, disfrutando del calor que salía de aquella negra cocina de hierro, que tener que soportar en silencio el frío de su gélida habitación. Estos pensamientos, y muchos más, fueron lo que surgió de una mancha negra en una pared. Mancha producida por los restos de una hoguera que algún día hiciera un vagabundo en las tristes ruinas de lo que antaño fue una acogedora cocina, hoy desvencijada, abandonada, inhóspita, incapaz de soportar el olvido y el paso del tiempo

Más reflexiones en mi blog

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